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Notes from the Evidence Project: Guatemalan Government to Dismantle its “Archives of Peace”

June 1, 2012

Notas dede el Proyecto Evidencia: El Gobierno de Guatemala desmantelará sus “Archivos de la Paz”

*(abajo en español) *

In a surprise move, the Guatemalan government has announced the effective closing of the “Peace Archives,” one of the most active and important institutions created in the wake of the 1996 peace accords to promote peace, truth and reconciliation. According to Guatemalan press accounts, the Secretary of Peace Antonio Arenales Forno stated that by June 29 the government would “cancel [labor] contracts for which I see no justification and end the functions of an office that I find makes no sense.”

Peace Archives – courtesy of Prensa Libre

The dismantling of the Peace Archives is a blow against ongoing efforts in the country to recover historical memory and support judicial proceedings against human rights violators. Though the archives wasn’t founded until 2008 (under President Álvaro Colom), in the course of its brief life it managed to digitalize some two million government documents related to the internal armed conflict.

The Peace Archives also published nine important reports on issues such as forced disappearance, child trafficking, the notorious Presidential General Staff (Estado Mayor Presidencial—EMP), and the National Police archives. Its staff provided expert testimony for the Public Ministry in several key human rights cases, including the current indictment against ex-chief of state Efraín Ríos Montt for genocide, related to massacres carried out in the Ixil in 1982-83.

But Arenales Forno told reporters that these functions belonged elsewhere: digitalizing and analyzing military archives for human rights violations, for example, “corresponds to the human rights community, and criminal investigations correspond to the Public Prosecutor.” The Secretary of Peace said he was unsure what the government would do with the institution’s extensive digital archives, suggesting they may be transferred to the General Archives of Central America.

The closing of the Peace Archives ends an important source of support to human rights prosecutions in Guatemala, and may in part reflect the current government’s particular distaste for the genocide cases. Although President Otto Pérez Molina has not directly impeded any human rights investigation, he has been sharply opposed to the charge of genocide in trials of former Guatemalan army officers. His Secretary of Peace, Arenales Forno, has been equally outspoken, telling elPeriódico newspaper last February that “I am outraged that anyone would assert there was genocide in Guatemala.”

Pérez Molina’s decision also represents a reversion to the Guatemalan government’s longstanding practice to cede truth and reconciliation initiatives to non-governmental actors rather than providing its own leadership, relying on experts from local or international civil society groups in forensic anthropology, human rights, or archives, for example, to collect and analyze evidence of state violence. The Peace Archives was one of the few state institutions dedicated full-time to advancing society’s understanding of what happened during the bloody 36-year conflict.

The dismantling of the Peace Archives is a loss to human rights and justice initiatives around the world as well, given growing international interest in “archives of repression” such as Paraguay’s Archives of Terror, the Stasi files of former East Germany, and the Cambodia genocide archives, among others.

In an effort to dispel growing public anger about the decision, the President’s office issued a communiqué yesterday that challenges the characterization of its action as a “closing” of the archive. The statement asserts that the government only intends to “rescind contracts of personnel that no longer have functions to carry out within the Secretariat of Peace (Sepaz),” and that “the Archive of Peace will be redistributed among various government institutions, including the National Periodicals Library, the National Civil Police, the General Archives of Central America, and the Secretariat of Social Well-being of the Presidency, among others.” The communiqué states that the changes will be made in the context of a broad restructuring of government reparations programs, including the Secretariat of Peace.

For more information, see the following links:

Kate Doyle’s article published in NACLA, “Pursuit of Justice in Guatemala”http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB373/index.htm

Secretariat of Peace – Background on the founding of the Peace Archives
http://sepaz.gob.gt/index.php/boletines/189-implementacion-del-programa-de-los-archivos-de-la-paz
http://sepaz.gob.gt/index.php/fundamentos

——- español ——-

El Gobierno de Guatemala desmantelará sus “Archivos de la Paz”

En una acción sorpresiva, el gobierno guatemalteco anunció el cierre efectivo de sus “Archivos de la Paz”, una de las instituciones más activas e importantes creadas a partir de los acuerdos de paz de 1996 para promover la paz, la verdad y la reconciliación.  De acuerdo a medios de comunicación guatemaltecos, Antonio Arenales Forno, Secretario de la Paz, declaró que el 29 de junio estaría “cancelando contratos [de trabajo] por los que no encuentro justificación y la función de una dirección a la que no le encuentro sentido”.

El desmantelamiento de los Archivos de la Paz es un fuerte golpe a los actuales esfuerzos del país por recuperar su memoria histórica y apoyar los procesos judiciales en contra de violadores de derechos humanos. Si bien los archivos fueron fundados hasta el año 2008 (durante la presidencia de Álvaro Colom), en este breve tiempo de funcionamiento logró digitalizar alrededor de dos millones de documentos gubernamentales relacionados con el conflicto armado interno.

Los Archivos de la Paz también han publicado nueve informes relevantes sobre la desaparición forzada, el tráfico de niños, el conocido Estado Mayor Presidencia (EMP) y los archivos de la Policía Nacional. Su personal ha proporcionado informes periciales al Ministerio Público en varios casos clave de derechos humanos, incluyendo el actual juicio por genocidio contra el ex jefe de Estado, Efraín Ríos-Montt, asociado a las masacres realizadas en el área ixil en 1982-1983.

Pero Arenales Forno planteó a reporteros que estas funciones les conciernen a otros; por ejemplo, la digitalización y análisis de archivos militares por violaciones a los derechos humanos “corresponde a la comunidad de derechos humanos, y la investigación de delitos le corresponde a la Fiscalía”. El Secretario de la Paz dijo no estar seguro sobre qué haría el gobierno con el extenso volumen de archivos digitales de la institución, sugiriendo que quizá se transferirían al Archivo General de Centro América.

El cierre de los Archivos de la Paz termina con una importante fuente de apoyo a las acciones judiciales por derechos humanos en Guatemala, y puede en parte reflejar el disgusto particular de este gobierno por los casos de genocidio. A pesar que el Presidente Otto Pérez Molina no ha intervenido directamente en ninguna investigación de derechos humanos, sí ha fijado una clara postura en contra de los cargos de genocidio en juicios contra antiguos oficiales del ejército del país.  Su Secretario de la Paz, Arenales Forno, ha sido igualmente franco, y en febrero pasado declaró al medio escrito El Periódico “me indigna que se afirme que en Guatemala hubo genocidio”.

La decisión de Pérez Molina también representa una reversión de la larga práctica del gobierno de Guatemala de acceder al desarrollo de las iniciativas de verdad y reconciliación por parte de actores no-gubernamentales, más que liderarlas por su cuenta, apoyándose en expertos de antropología forense, derechos humanos o archivos, por ejemplo, provenientes de grupos de sociedad civil nacionales o internacionales para la recolección y análisis de evidencia de la violencia estatal. Los Archivos de la Paz ha sido una de las pocas instituciones estatales dedicadas a tiempo completo para avanzar en la comprensión de lo ocurrido durante el sangriento conflicto de 36 años.

El desmantelamiento de los Archivos de la Paz es también una pérdida lamentable para las iniciativas de justicia y derechos humanos en el mundo, dado el progresivo interés sobre los “archivos de la represión” como los Archivos del Terror de Paraguay, los expedientes de la Stasi de la antigua Alemania del Este, y los archivos del genocidio de Camboya, entre otros.

En un esfuerzo por dispersar el creciente desagrado público sobre la decisión, la Presidencia emitió un comunicado el día de ayer en el que cuestiona que su acción se considere un “cierre” del archivo. En su declaración afirma que el gobierno sólo pretende “rescindir los contratos del personal que ya no tiene labores que realizar dentro de la Secretaría de la Paz (Sepaz)” y que “los Archivos de la Paz se encuentran distribuidos en varias instituciones del gobierno, entre ellas la Hemeroteca Nacional, Policía Nacional Civil (PNC), Archivo General de Centro América y la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia, entre otras”. El comunicado plantea que los cambios se realizan en un contexto más amplio de reestructuración de los programas gubernamentales de resarcimiento, incluyendo a la Secretaría de la Paz.

Para más información, ver:

Kate Doyle’s article published in NACLA, “Pursuit of Justice in Guatemala” http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB373/index.htm

Secretariat of Peace – Background on the founding of the Peace Archives
http://sepaz.gob.gt/index.php/boletines/189-implementacion-del-programa-de-los-archivos-de-la-paz http://sepaz.gob.gt/index.php/fundamentos

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